La cruda realidad

“Me considero un retratista”

Así se define Fernando León de Aranoa. Así es su cine. Así es “Barrio”. Una bella y dura (tan real que asusta) película con aires de documental que cuenta la vida de tres jóvenes en un barrio marginal de Madrid.

Es verano, y mientras media ciudad se baña en las repletas playas de Benidorm, los jóvenes que no corren esa suerte matan el tiempo en la calle como buenamente pueden.

La historia es una agridulce radiografía de tres jóvenes de 15 años soñando con el caribe, con las chicas, con escapar –aunque sea por unos días- de su rutina. Tres buscavidas, tres pequeños delincuentes jugando a ser mayores. No tienen dinero, muchos menos miedo, y son capaces de hacer lo que haga falta por sacarse unos duros para seguir viviendo deprisa.

Diálogos realistas, con la jerga propia de la edad y que rezuman originalidad. Un guión con momentos que no se olvidan. Supongo que como los recuerdos del barrio donde crecimos.

barrio

Aranoa representa situaciones donde el espectador se identifica y crea personajes que son reflejos de nuestra sociedad e incluso de nuestras vidas. No hay denuncia social o crítica alguna, es un trocito de vida, una cámara que graba y nos devuelve lo que ha captado. Es contarle al espectador las andanzas de unos chicos que viven en un lugar determinado y de una forma en particular. Una dosis de realidad, la realidad de la calle. Admirable la inteligencia del director.

Los tres jóvenes actores con su franqueza y espontaneidad se meten al espectador en el bolsillo. A pesar de sus fechorías, les exculpas y les coges cierto cariño, tienen la mala suerte de haber nacido en el lugar equivocado. Tan mala, que solo a ellos puede tocarles en plenas vacaciones una moto de agua estando en Madrid. Está claro, “Dios da pan a quien no tiene dientes”.

Su desparpajo es difícilmente olvidable pero el final lo es aún más. Durísimo encuentro con la realidad, el choque con la vida adulta, la despedida definitiva de una edad en la que eras feliz y no lo sabías. Ahora ya saben que la vida –a veces- es una mierda.

PD: Disfruten de la hermosa escena en la vieja estación de metro. Una demostración de cómo una canción pueda engrandecer una escena. El bellísimo tema “Douha Alia” de Cheb Mami hace de una escena triste y de color ocre, un canto a la esperanza. No se podía haber elegido una canción mejor. Impagable momento.

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