Cuando se pierde la fe en el ser humano

La situación es la siguiente:

Susannah, un miembro de la realeza del Reino Unido, ha sido secuestrada. Su captor exige para liberarla que el Primer Ministro Michael Callow mantenga relaciones sexuales con un cerdo (sí, han leído bien) en directo por TV. Si no lo hace, en pocas horas la joven será ejecutada.

Una idea retorcida y aparentemente sencilla pero que da mucho juego en los 45 minutos que dura el capítulo.

¿Qué hará el Primer Ministro? ¿qué decisión sería la correcta? ¿qué haríamos nosotros? ¿qué podemos hacer nosotros?

******  SPOILER  ****** (no leer si no han visto el episodio)

Black Mirror: El Himno nacional es una inteligentísima y brutal crítica a la sociedad moderna, una sátira de la era digital. Un puñetazo en el estómago del espectador que se queda inmóvil ante lo que está viendo.

Los primeros minutos de estupefacción dan paso a dos partes de tensión, intriga y mucha, mucha curiosidad. El desenlace es sobrecogedor, y no por la repugnante idea de ver a un hombre con un cerdo, si no por ser testigos de que el ser humano está acabado.

El secuestrador es un artista que se suicida por ver su obra finalizada. El no quería matarla, hecho que queda demostrado al no cortarle el dedo y al dejarla en libertad media hora antes de la hora fijada. Lo aterrador es que nadie durante esos 30 minutos está en la calle para detener semejante barbarie. Todo el país se encuentra viendo por televisión como su líder pierde su dignidad, sin saber que todos ellos la están perdiendo al mismo tiempo.

La guinda la pone la mujer, una esposa que ha perdido el respeto y la confianza a la persona con la que comparte su vida. Su marido conservará el puesto algunos años más, pero después ya no será el foco de atención y habrá perdido para siempre a su mujer. Para muchos habrá tomado la decisión correcta, pero el seguirá haciéndose esa pregunta el resto de su vida.

Somos engañados durante 45 minutos, ¿y para qué? Para demostrar hay algo que va en nuestros genes y que no podemos reprimir, el morbo. Y cuando el morbo se junta con Internet o la televisión resulta imparable. Black Mirror es un reproche a la inteligencia de los ciudadanos y de los medios de comunicación.

El artista se quita la vida al ver que ha perdido la fe en el ser humano. Sin embargo, nosotros somos juez y parte en esta historia, a nosotros también nos ha podido el morbo, ¿o es que acaso alguno de ustedes ha quitado el capítulo antes de que acabara?

Lo dicho, el morbo es invencible.

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