Una casa en Córcega: En busca de la felicidad

Cuando en la vida se hacen las cosas con amor y con entusiasmo casi siempre salen bien. Y Pierre Duculott lo simboliza en “Una casa en Córcega”. Un film realizado con pulcritud, belleza y con la sencillez de las buenas historias, del buen cine.

El guión tiene numerosas lecturas, pero en el fondo es, una vez más, un canto a la felicidad. A la felicidad a través de la más absoluta libertad. Se trata de abandonar la vida que llevamos y no queremos llevar y luchar por la que queremos tener. No caigan en el pensamiento de “la típica chica joven con ideas bohemias”. Christina no es una urbanita con ganas de campo. Es una joven con ganas de vivir, quiere encontrase a sí misma, pero para ello debe encontrar primero el lugar dónde hacerlo. Ese lugar acaba siendo la vieja casa de su abuela en Córcega.

Es imposible no acordarse de “Bajo el sol de la Toscana”,  aquella cinta protagoniza por una de las mujeres más atractivas que ha dado el cine, Diane Lane. Christelle Cornil ni tiene, ni le hace falta ese atractivo para convencer al público. Le basta con su cabezonería y obstinación por lograr su sueño. La interpretación de esta novata montañera resulta cándida e inocente.

“Bajo el sol de la Toscana” es una cinta muy agradable, tiene el encanto de una fábula y unos entornos más variados pero también es cierto que la película de Duculott es más real, más cercana al espectador. Subraya la unión familiar y la especial amabilidad que poseen los que viven una vida rural. También podríamos destacar el mensaje de una apertura al mundo de la naturaleza. Ya saben, alejados de la tecnología y donde encontrar la paz y la calma que necesitamos de vez en cuando. Los que tengan pueblo en cierto modo se verán representados. Además, la cinta regala tres o cuatro simpáticas carcajadas. Quizás se echa en falta profundizar más en la personalidad de los personajes para conocerles mejor, pero personalmente he conectado lo suficiente con ellos.

Una-casa-en-Corcega-9_principalGaleriaApaisada

****** SPOILER ****** No leer si no has visto la película

La cinta parece y es previsible, pero lo hace con pequeñas sorpresas (véase el infarto del padre) y con una sutileza que da rienda suelta a la imaginación del espectador. Por ejemplo con el detalle de la mochila en el aeropuerto o acabar la cinta sin que veamos la casa terminada. Sean sinceros, ¿se imaginaban un final con una casita preciosa y a Christina con el pastor verdad?. Pues no, las cosas buenas en la vida se hacen esperar, para que cuando lleguen, sepamos valorarlas.

Se de lo que no quiero arrepentirme” dice Christina. Claro que sí, sólo hay una cosa más triste en la vida que no ser feliz, el no haber buscado esa felicidad.

Sin duda, una agradable sorpresa, de esas que el cine te regala cuando menos te lo esperas.

7/10

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s