Jódete tú (2ª parte)

La figura del perro

En la primera escena de la película (antes de los créditos) vemos a Monty salvando a un perro moribundo. No conocemos a Monty pero su acompañante ucraniano o la pistola si nos hacen ver quién puede ser. Sin embargo, el detalle de quedarse con el perro hace que pensemos a priori que Monty es un buen tipo.

Durante la película se hacen varias referencia al perro. Es una película que habla de la amistad y de la traición. Monty llegar a dudar de todos menos de su perro. Doyle siempre se mantiene fiel, siempre intenta protegerle. Una manera sutil de expresar la desconfianza que reinaba en una población desolada. Cuando acaba la película el espectador se acuerda de Doyle. Quizás el único y verdadero amigo de Monty.

Imagen 2

Escena final

El padre recoge a Monty para llevarle a prisión, se suben en el coche y empieza una secuencia inolvidable. Con los acordes del tema de Terence Blanchar de fondo, contemplamos diez minutos bellísimos y muy emotivos.

“¿Sabes como encuentran a la gente?. Cuando vuelven a casa”

Le pide que huya, que se vaya y que no vuelva nunca. Le dice que tiene que conocer nuevos lugares, que busque un trabajo, que haga amigos, porque la gente como Monty tiene el don de hacer amigos donde sea. Le cuenta que cuando sea posible se reunirá con Naturelle (precioso el plano del autobús). Le pide que tengan hijos y que un día les cuente toda la historia para que sepan la suerte que tienen de estar ahí.

El final es ver a un padre planificar una nueva vida a su hijo. Un padre que lleva dos años sin beber  y que se despide para siempre de su hijo bebiéndose un chupito de Whiskey. Un padre que vio al suyo emigrar desde Irlanda y le dice a su hijo, nativo de Nueva York, que emigre al oeste para hacer el sueño americano.

Ese final es ver como un padre le pide a su único hijo que se olvide de todo lo que ha pasado, que sea libre, que sea feliz.

“Faltó tan poco para que todo eso no pasara nunca. Faltó tan poco para que vuestra vida no llegará a ser una realidad”

La realización tan melancólica y soñadora hacen que me cambien por Monty. Soy yo el que lleva la cara amoratada en el asiento del copiloto. Soy yo el que sueña con esa nueva vida. Soy yo el que se queda dormido mientras me dirijo al abismo.

Para algunos el final es abierto. La primera vez que vi la película lo vi así. O quise verlo así. Quizás era una forma de engañarme a mi mismo y creer que las segundas oportunidades son posibles. Porque en el fondo el final es un mensaje patriótico que el director quiere mandarle a la ciudad.

Viendo la película por segunda vez creo que el sueño americano de Monty se queda en eso, en un sueño.

Faltó tan poco…

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