¡Peligro! Alta tensión

Desde hace algún tiempo el cine moderno podría resumirse con el famoso refrán “mucho ruido y pocas nueces”. Hemos visto como numerosas películas con un agresivo marketing son capaces de llevar a miles de espectadores al cine, pero una vez allí estos quedan decepcionados. La industria había adoptado la dinámica de ofrecer muchos efectos especiales pero pocas emociones. La verdad es que en el cine escasean buenas historias, esas que ahora están en la pequeña pantalla.

World War Z no es una gran historia pero sí es una buena película. No deja de ser otra cinta de zombies pero con detalles y momentos que dejan un gran sabor de boca.

Los primeros 20 minutos son frenéticos. La acción empieza de inmediato, el caos se desata en las calles y, por desgracia, en la cámara. La verdad es que cuesta seguir (al menos en la versión 3D) la acción. La cámara está muy cerca y no para de moverse. Por suerte, esto no pasa en el resto de la película, por lo que la intención es transmitir el desconcierto que se origina en la ciudad. No es una sensación agradable, pero si exceptuamos ese detalle, el comienzo es bueno.

La historia sigue con unos minutos más calmados para conocer la situación y el plan a seguir. A partir de ahí Gerry (Brad Pitt) viaja a diferentes partes del mundo donde la experiencia aumenta considerablemente. El desarrollo del film es convincente, ciertos detalles hacen que la historia sea más interesante y no tan previsible. En especial algunos personajes secundarios como Segen (la inesperada compañera de Pitt) o la solución a la catástrofe.

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World War Z es trepidante, está hilvanada de forma inteligente y es tensa, muy tensa. Y lo es con y sin acción. El tramo final, que tiene lugar en un centro de investigación, no tiene mucha acción y sin embargo la tensión es enorme. La angustia está en el suspense, en las pisadas, en la apertura de una puerta, en las luces. La atmósfera está muy trabajada y el espectador la sufre, he de decir que me he removido en la butaca varias veces. A algunos espectadores se les escapaba la risa (algún zombie puede provocarla) pero era una risa floja, necesaria para paliar durante unos segundos los nervios. En World War Z no estamos tranquilos hasta que no nos bebemos una Pepsi. En el preestreno de Cinesa Proyecciones en Madrid la sala arrancó a aplaudir. Sin duda, el momentazo de la tarde. Y lo fue, porque Brad Pitt es posiblemente el actor con más carisma del mundo. Escenas tan típicas como las familiares tienen otro toque con sus gestos. Es lo que tiene ser un guaperas y un excelente actor. Su actuación, sin ser gran cosa, otorga un punto extra a la película.

Resumiendo, Marc Forster no falla como si lo hizo de manera estrepitosa en Quantum of Solace. La cinta es poco sangrienta, alejada del gore y centrada en provocar inquietud e incertidumbre (a ritmo de Muse) al espectador. Y lo hace con mucho éxito y durante muchos minutos.

Una cinta vibrante, entretenida y muy recomendable para este verano.

7/10

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