Jódete tú (1ª parte)

Un día estaba ojeando en la Wikipedia la filmografía de Edward Norton y me detuve en el año 2002.  ¿25th Hour? No me suena nada me dije. Busqué enseguida un poco de información sobre ella y descubrí que aquí se título, y con gran acierto, “La Última Noche”. Tras ver las buena críticas y leer que la historia tenía lugar en mi amada Nueva York, decidí verla.

Desde los créditos de apertura sentí algo muy especial. La magnífica B.S.O. mezclada con las imágenes de Manhattan por la noche propagan una melancolía de la que irremediablemente me contagié. Esos dos halos de luz de más de 400 metros me recordaron, si es que se puede olvidar, lo que pasó.

Si tuviera que comprimir la película en pocas palabras lo tendría claro. “La Última Noche”  representa el estado de ánimo de la ciudad de Nueva York tras el 11-S. El gran guión de David Benioff (actualmente en el guión de “Juego de Tronos”), la bellísima realización de Spike Lee y la antológica interpretación de Norton lo hicieron posible.

Imagen 3

Escena del espejo

Monty visita el bar de su padre para comer con él. El padre se siente mal por lo sucedido. Cree que sus problemas con el alcohol y la muerte de su mujer han sido los culpables de la condena de su hijo. Monty va al baño y se mira frente a un espejo en el que pone “Fuck You” en una esquina.

Comienzan entonces cinco terribles minutos en los que arremete contra toda una ciudad. Carga contra todas las nacionalidades en un ataque de racismo, contra los homosexuales, los agentes de Wall Street, el Presidente Bush, las bandas, la corrupción policial e incluso de una manera visceral contra la religión cristiana. Sigue contra Bin Laden y los fundamentalistas. Y cuando parece que no queda nadie, ataca a sus amigos,  a su novia y a su padre para terminar deseando que todo desaparezca.

Una secuencia con una fuerza narrativa apabullante y en la que no deja títere con cabeza. El montaje con las múltiples imágenes, los gestos de Edward Norton y sobre todo la fuerza de las palabras (hasta cuarenta veces llega a decir “que se jodan”) cuajan una escena memorable. Y más aun memorable es la reflexión final. A Monty, en un ataque de sinceridad, no le queda más remedio que reconocer que la culpa es suya.

Una escena con la que Spike Lee refleja una América herida y enfadada. Un pueblo que en su búsqueda de venganza y autocomplacencia cargaba contra todos.

Imagen 2

Escena entre los dos amigos en el piso

Frank siente pena por Monty pero cree que se merece estar 7 años en la cárcel. Opina que es un traficante y que ha ganado mucho dinero con el sufrimiento de muchas personas.

Es curioso escuchar esas palabras de alguien que unas horas antes se jugaba millones de dólares con el dato del desempleo. ¿Acaso un agente de bolsa no juega con el dinero de muchas personas que también sufren? Más tarde Frank le dice a Jacob que después de esa noche se olvide de Monty. Le reitera que nunca más volverán a verse.

Una conversación frente a una ventana desde la que se divisa la zona cero. Otro escena más para hacer hincapié del estado de la sociedad norteamericana en ese momento. Una conversación que pone en duda a la prensa, que cuestiona la amistad y que critica a la gente egocéntrica.

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