“Recuerdo aquella noche mejor que algunos años de mi vida”

Hace 18 años (“Antes del amanecer”) dos jóvenes se conocieron en el tren Budapest-París y decidieron recorrer juntos la ciudad de Viena. Una bellísima historia con una promesa final. Volver a verse 6 meses después.

Sin embargo aquel encuentro no llegó a producirse y 9 años después (“Antes del atardecer“) se encontraron en París. Ambos repasaron el tiempo hablando de aquella preciosa tarde y de sus actuales vidas. El final otra vez nos dejó con la miel en los labios.

Si no saben de lo que hablo, no sigan leyendo porque tienen dos películas pendientes. Un cine intimista, despreocupado por la factura artística, un cine bohemio que conecta de lleno con el espectador. Una cámara y dos personas hablando mientras recorren dos ciudades a cuál más bonita. Nos metemos en esa historia y soñamos que nos pase (o nos pudiera haber pasado) lo mismo.

La tercera parte sigue el mismo camino, un plano fijo y largas conversaciones. Y en estas conversaciones es dónde notamos que el tiempo ha pasado. Ya no son dos jóvenes de 23 años locamente enamorados o dos treintañeros que recuerdan tiempos pasados, ahora son una pareja con hijos que cuidar y que no disponen de tiempo para ellos solos.

A los que no les guste este cine acabarán cansados de los diálogos, pero la verdad es que cada uno de ellos tiene mucho sentido. Sirva como ejemplo la magnífica conversación que mantienen las 3 parejas y el anciano en la comida. Son 3 generaciones que hablan sobre el amor, el sexo, el futuro de la humanidad, la vida y la muerte con diferentes puntos de vista. Todas las historias que cuentan inducen a la reflexión. Grecia, la tierra de los filósofos y los pensadores, era el mejor sitio para hacerlo.

64479ccab936a4a6d0cbd02d6a24952c_09793_frame_es_001-610xXx840x80

La larga secuencia del hotel es lo mejor de la película con diferencia. Vemos a una pareja discutiendo y echándose en cara muchas cosas (recuerda a “Dos en la carretera”). Una secuencia muy creíble y que resulta catártica. Es un desahogo para cualquier pareja, especialmente para ellas. Son 20-25 minutos muy difíciles de grabar. El trabajo de los dos es formidable, me atrevería a decir que hay cosas improvisadas porque es una conversación larguísima y muy propicia para que dos actores muestren esa faceta. A esto señores, se le llama química y carácter. Una escena que salta de la pantalla a la vida real.

Es la evolución de una pareja, son dos personas que se conocieron hace 18 años y que llevan viviendo 9 años juntos. No todo iba a ser de color de rosa, los años desgastan una relación y era el momento idóneo de mostrar la otra cara del amor. Después asistimos al final de la película, el final que debía tener esta historia. Porque todas las parejas deben terminar así. Es cuando recordamos las palabras que pronuncia el anciano en la comida.

Una película más íntima, más agridulce y más honesta que las anteriores.  Con algo menos de magia o encanto (como cualquier pareja 18 años después) pero igual de profunda e inteligente.

before-sunset-prima-del-tramonto-film_img_medium_tmp

Las tres películas son buenas, realmente buenas pero siempre me quedaré con la segunda. La primera tiene el factor sorpresa y el alma aventurero de la juventud. La tercera parte es el desgaste de una pareja con hijos y lo que se debe hacer para que el amor dure o no. Verles así es un acierto pero conecto un poco menos. Será la edad…

Y la segunda…

La segunda es el reencuentro en París, es la explicación a lo que no pasó, es un café para ponerse al día, es un paseo en barco por el Sena dónde escucho uno de los mejores diálogos de este siglo.

La segunda es… es…. es el momento de perder la cabeza y poner tu vida patas arriba al ver a July Delpy cantando y tocando la guitarra. La segunda es la oportunidad de tu vida, es SOÑAR, lo que cualquier pareja tiene que hacer en un atardecer en París.

Recuerdo esta conversación de la primera parte:

– vaya…
– qué?
– voy a hacerte una foto, para no olvidarme nunca de tí, ni de todo esto.
– de acuerdo, yo tambien.

y esta frase de la segunda:

“Recuerdo aquella noche mejor que algunos años de mi vida”

Yo siempre les recordaré y siempre apoyaré este tipo cine. Linklater ha sido muy valiente, sin ir más lejos ayer éramos cuatro -literalmente- en la sala y la calidad de la imagen era mediocre porque el proyector estaba a media potencia para alargar la vida de la bombilla. Una pena, una verdadera pena que este cine no sea más valorado.

******SPOILER******

El final es perfecto, jugar a que no se conocen es una retrospecitva en el tiempo, es volver 18 años atrás. Y hacerlo con una carta escrita en el futuro es decirle al espectador que siempre estarán juntos. Ojalá haya cuarta parte. Jesse y Celine forman parte de nuestras vidas y nosotros somos parte de su evolución. Quiero verles envejecer con sus nietos y meditar sobre su vida. Quiero ver como el círculo se cierra para siempre 😉

Anuncios

4 comentarios en ““Recuerdo aquella noche mejor que algunos años de mi vida”

  1. Buenas!! Coincido en que es una propuesta valiente, y que merece mucho la pena apostar por ella. Jesse y Céline son una de mis parejas favoritas del cine, cada entrega aunque comparten estructuras similares son distintas. Cada una muestra una cara distinta de las relaciones. Simplemente, me encantan. Y con esta última entrega me ha ocurrido igual, me ha parecido maravillosa y redonda. Cualquiera que no conozca a Jesse y Céline, debería hacerlo. 🙂

    PD: Te dejo mi reseña y repaso a la trilogía por si te apetece echar un vistazo: http://bit.ly/15ifQcg

    1. Me ha gustado lo de “soñadores viajeros”. Por eso creo que en el fondo la 2ª parte no son sueños rotos, es el destino. Precisamente el no encontrarse hizo que se encontraran. Si aquel encuentro se hubiera producido quizás la historia no hubiera sido igual.

      Sigo sin saber si existe o no en el destino pero si sigo soñando con él. Es lo que más me une a esa pareja.

      Un saludo 😉

      1. Visto así jeje. También creo que el destino tiene importancia en el desarrollo de la trilogía, en la primera todo lo tienen en bandeja, un viaje, un día en una hermosa Viena… En la segunda reciben una de cal y otra de arena, el destino quiso que no se volviesen a encontrar en Viena, “golpeando” de cierto modo el sueño del amor idealizado, o del “recuerdo perfecto”, pero por otro lado les sitúa a los dos en París 10 años después, cuando Céline decide ir a ver a Jesse (afortunadamente!). Ellos también lo comentan en la segunda entrega, que hubiese pasado sí…

        🙂

      2. Exacto, ella se siente “culpable” por no haber ido y al leer el libro se ve obligada a verle al menos una vez más.

        Luego intervienen más cosas pero ella da el primer paso, esó me gusto mucho 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s