Niñato, cierra la boca y vive

Otra de mis escenas predilectas. Nada más empezar vemos una estampa que será reveladora. Vemos en un plano trasero a Will y Sean sentados en un banco de un parque. A priori no parece importante pero cuando Sean empieza su discurso y escuchamos ese tono de voz tan reflexivo entendemos porque están ahí y no en otro lugar. Pocos lugares transmiten la paz y la calma que transmite un parque con un estanque. Sin duda, un gran detalle.

Lo segundo que hay que mencionar es el doblaje. Soy partidario de la V.O. pero hay casos con los que tengo que quitarme el sombrero. Y este es uno de ellos. Jordi Brau hace un trabajo inconmensurable.

Creo que es una escena primorosa porque se puede ver y se puede escuchar. Una persona ciega la disfrutaría muchísimo. Ese tono de voz unido a las hermosas palabras que pronuncia Robin Williams provocan un sentimiento indescriptible.

La voz sube y baja según Robin Williams cambia su mensaje. Si nos fijamos en los segundos en los que habla de su mujer podemos apreciarlo en su máximo esplendor. Son segundos que ponen la piel de gallina y que acaban con un plano de Will para que observemos la cara que se le ha quedado. Brillante se queda corto para definirlo.

En la cuestión interpretativa poco puedo decir. Todo aspirante a actor debería ver esta película y aprender de Robin Williams. No en vano estos 4 minutos le valieron para ganar el Oscar. El doblaje es tan bueno que mi atención se centra en la mirada del actor. Cuando levanta los ojos al cielo para hablar de la Capilla Sixtina mi pensamiento viaja hasta el Vaticano. Sus ojos casi cerrados y al borde de derramar las lágrimas son los que expresan la mezcla de felicidad y tristeza que siente al hablar de su esposa. Y para redondear la escena, en los últimos segundos cambia a un gesto desafiante para mandarle un aviso a Will. Una interpretacion que roza la perfección.

Y por supuesto hay que hablar del discurso. No he visto ninguna escena en la que se defina mejor lo que es la vida. En apenas unos minutos Sean le pone las cosas claras a Will. Le quita la tontería de ir por la vida de “cultureta” y le aclara que no tiene ni idea de lo que es vivir. Le dice que habrá leído mucho o que será un genio con las matemáticas pero que no ha experimentado sensaciones. ¿Y qué es la vida sino experiencias?. Y las verdaderas experiencias te las dan las personas y los lugares. Son ellos los que con el paso de los años crean nuestros recuerdos. Y con los recuerdos alcanzamos la sabiduría.

El guión de Matt Damon Y Ben Affleck (también ganador del Oscar) es pura poesía. Son palabras tan limpias y sinceras que calan muy hondo en el espectador. Pero el guión también tiene escenas cómicas que demuestran desparpajo y originalidad. He aquí un ejemplo: ¿Existe la chica perfecta? En este sentido hay que visionar toda la película para valorar la magnitud y sobre todo, la dificultad que tiene escribir algo así.

En fin, una de las escenas más completas que he visto. No se puede hacer mejor y decir tanto en tan poco tiempo. Una escena sublime.

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