Por un puñado de flores

Adoro a Clint Eastwood pero era un poco reticente a ver la película. No sé, no me llamaba ver una historia de amor que no fuera protagonizada por una páreja joven. La típica película que dejas pasar y pasan los años sin verla. Menudo error.

Clint Eastwood, ¿qué decir?, el vaquero, el duro, el sucio, el gruñon del cine, ese estereotipo de hombre clásico que en esta película sucumbe ante Meryl Streep. Y como para no hacerlo, !qué mujer!, !qué actriz!. En papeles tan míticos como el de “Kramer contra Kramer” no logró convencerme pero aquí caigo rendido a sus pies. La química entre ambos es preciosa, te hechiza desde el primer momento, con la escena del ramo de flores ya pensé “menudo peliculón voy a ver” o “esta es una de las mías“.

La actriz está preciosa, esa sonrisa hace perder la cabeza a cualquiera. Primero la vemos temerosa, frágil y de repente sale esa espontaneidad, esa alegría, esa mirada que sólo ella tiene.

Clint está grande en todo, en la dirección, con unos planos grandiosos y en la acción, con un cambio de registro bárbaro. Ya no se ven sus miradas desafiantes, ya no busca un puñado de dólares, ahora nos encontramos a un aventurero, a un galán.

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Poco a poco la película gana en intensidad, los diálogos son magníficos, hacen que treinta minutos parezcan apenas cinco, la pasión y la fuerza que transmiten algunas escenas son realmente conmovedoras. Spielberg dijo, “Confieso que lloré con absoluta sinceridad al ver la película“, y así es, cualquier humano, cualquiera con un poco de sensibilidad, cualquiera que tenga corazón tiene que sentirse al menos una vez “tocado” por esa belleza. Otros resultarán tocados y hundidos.

Y para colmo tiene una cita que queda grabada para siempre en nuestra mente:

– No quiero necesitarte.
– ¿Por qué?
-¿Por qué? porque no puedo tenerte.

En resumen, una de las mejores películas de los 90 y una obra maestra del género.

9/10

Lo mejor:

– Los diálogos, las conversaciones que mantienen en la cocina son magníficas.
– La química entre los personajes te hacen vivirlo en primera persona. Bordan su papel.
– La belleza de los planos, muy cuidados, con la BSO en el momento justo.
– El final, prodigioso, el semáforo en rojo más largo de mi vida. Histórico.

Lo peor:

– Por decir algo, hay un pequeño tramo en el que la película pierde fuerza.
– Clint dice en la película, “las cosas cambian, siempre lo hacen“, yo digo, “las cosas se acaban, siempre lo hacen“. Esta maravilla tambien tiene un final.

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2 comentarios en “Por un puñado de flores

  1. Debe de hacer casi veinte años que estrenaron esta película. Y todavía me acuerdo de la intensidad que me transmitió. La misma intensidad que posteriormente he vivido personalmente.
    Coincido de pleno en tu valoración, pero además le sumo el hecho de que yo he vivido la escena del semáforo y no se la deseo a nadie. Cierto que todo se acaba….

    Parece que éste va a ser uno de mis blogs de referencia

    1. Gracias por comentar. La escena del semáforo es el cimax, pero esos momentos de intimidad en forma de conversación que tienen lugar en la cocina son para mí inolvidables. Hay que tener mucho talento -y humildad- para hacer cine de esa manera.

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