¿Por qué las abuelas son tan importantes en la vida?

Estrenamos una nueva sección en la que analizaremos las mejores escenas de la historia del cine. Y como no podía ser de otra manera, la primera escena es en honor a la película que pone nombre a la sección.

El título original de la película es “An affair to remember”, algo así com “Una historia para recordar”. Sin embargo aquí llegó con el nombre de “Tu y yo”. Se trata de un remake que el mismo director había hecho unos años antes. Posteriormente Tom Hanks y Meg Ryan protagonizaron un nuevo remake más moderno (“Algo para recordar”). Yo voy a hablar de la cinta de 1957 -la más famosa- y quiero hacer hincapié en los mejores minutos de la historia:

En un momento de la película Cary Grant y Deborah Kerr bajan del barco y hacen una visita a la abuela de este. Hasta entonces, aparentemente, no hay más que una buena relación entre dos personas que se han conocido en un crucero. Recordemos además que Cary Grant estaba prometido y que ella tenía pareja.

Sin embargo vamos a presencia como se desencadenan múltiples sentimientos a tres bandas. La alegría de un nieto y una abuela que llevan un tiempo sin verse. La sorpresa y la curiosidad de una anciana por verle con una mujer. Y la admiración de Deborah por la amabilidad de la abuela.

En seguida la abuela ve algo en Terry (Deborah) que le gusta mucho. Y así tenía que ser, porque la actriz británica emana la elegancia, la educación y la amabilidad que debe tener una auténtica señora. La anciana ve en ella a la esposa ideal para su nieto, la mujer que le haría sentar la cabeza, una mujer de las de antes. Es como si se mirara en el espejo y se viera a si misma 50 años antes. La joven ve un ejemplo de experiencia y sabiduría. A través de ella conoce más a fondo a Nickie. Siente admiración por ella, el reflejo de lo que le gustaría ser cuando llegue a esa edad.

Tras una charla entre las dos mujeres, aparece Nickie en escena para hacer un regalo a su abuela. Un cuadro pintado por el mismo de su difunto esposo. Los recuerdos empiezan a aflorar en la anciana y muestra una enorme gratitud y cariño por el talento de su nieto. Es en ese instante es cuando Terry –si todavía no lo estaba- se enamora de él.

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Tras tomar un té llega el momento de la despedida, pero no sin antes escuchar a la abuela tocar el piano. Empieza a tocar las teclas, las miradas se cruzan y la joven empieza a canturrear la canción. Estamos ante un momento de una belleza sin parangón. Las notas atraviesan nuestra coraza, resuenan en nuestra mente (ahí se quedaran para siempre), Nickie se emociona y la abuela al observarle sabe que el trabajo de alcahueta está hecho.

Se oye la sirena del crucero, es el momento de la despedida, un momento triste. La abuela le hace una promesa a la joven que más a delante será determinante. Pero para ello deberán ver la película…

Yo quería centrarme en esta secuencia porque pocas dicen tantísimas cosas de una manera tan bella e invisible como esta. En apenas 17 minutos hemos cogido un cariño enorme a esa octogenaria. Nosotros y Terry claro, solo hay que verla despedirse tan efusivamente (y por segunda vez) de la anciana. El posterior plano de ambos besándose en la escalera –he ahí la prueba de la belleza invisible- pone la guinda a lo visto anteriormente.

Sin duda, una escena para recordar. Por cosas como estas son tan importantes las abuelas 😉

PD: Si alguno se pregunta porque esa maravillosa canción se quedo sin Oscar que sepa que Frank Sinatra y el “All the Way” fueron los culpables.

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