“Por favor, no creáis que estoy loco”

Estaba buscando en la categoría de cine independiente y revisando el historial de las películas vencedoras en Sundance me encontré con “Like Crazy”. Consiguió el premio del jurado como mejor película en 2011. Aquel año se presentaron mas de 10.000 cintas, 118 fueron seleccionadas y esta fue la vencedora. Merecía una oportunidad desde luego.

Una historia sencilla, bonita, soñadora, fresca, audaz, realista, contemporánea, mordaz, nostálgica, irresistible, pocos son los calificativos que se merece. Grabada con cámara en mano (una “simple” Canon 7D), ha conseguido despertar en mi sentimientos complejos y profundos.

Un comienzo atípico; una inocente carta empieza un romance precipitado que sorprende al espectador. Contemplamos el amor y el miedo de dos jóvenes con una placidez que resulta deliciosa. Todo se graba de manera inocente, tranquila, dulce, sutil, a ritmo de piano, dejando reposar los sentimientos.

Después somos testigos de esa relación separada por la distancia. Sentimos su añoranza, su ansiedad, sus idas y venidas y sus problemas con la VISA (malditos burócratas). Sus vidas continúan, progresan laboralmente, aparecen las terceras personas, los celos y todo se hace cada vez más difícil. Son escenas que rebosan pulcritud y honestidad.

Imagen 1

El director juega de manera brillante con los símbolos (la silla, la pulsera, el whisky) y con la elipsis temporal. Sencillos (y movidos) planos mostrando una veracidad y una intimidad contagiosa, evocadora y reflexiva. He traspasado la pantalla y he sido participe de su relación. He sentido envidia y he llegado a experimentar la sensación de necesitar a una persona y sentirme necesitado al mismo tiempo. Es como si durante algunos segundos hubiera saboreado el néctar de la vida, ese que llaman amor. Cuento con los dedos de las manos las películas que me han hecho sentir algo así.

El reparto está maravilloso, natural y espontáneo. Parece una pareja de la calle grabada con cámara oculta. Felicity Jones es una preciosidad, tiene unos labios que invitan a ser probados y unos ojos que desprenden cariño, bondad y ternura. En los primeros minutos pensaba que Anton Yelchin no iba a pegar como pareja, pero enseguida me he identificado con él y me ha gustado bastante. Los padres de ella, lo mismo, demuestran una compresión y una amabilidad agradable y sincera.

like+crazy

El film tiene el metraje justo, no sobra ni falta nada, mide los tiempos de manera fantástica y no cae en tópicos o banalidades. Nada esta forzado. Una preciosa fábula que acaba en un poema frío y de discutible ambigüedad. Mi primera sensación fue: ¿qué ha pasado?. Pues lo de siempre. La vida, la puñetera vida.

Al ver en la película a Jennifer Lawrence me acuerdo de “El lado bueno de las cosas”. Ha sido alabada por la critica, ha hecho buena taquilla y esta nominada a 8 Oscars. Esta (siendo mejor) quedará en el ostracismo del gran público. ¿Por qué?. Por lo de siempre. El dinero, el puñetero dinero.

Quiero dar las gracias a Robert Reford por crear Sundance y a Drake Doremus, que con poco dinero y mucho talento me ha hecho pasar 87 minutos inolvidables. Muchos la tacharan de “pastelada” o capricho Indie. Quizás dentro de unos años la vea así, pero de momento va a directa a la estantería de las películas de mi vida.

Como dice Anna, “Por favor, no creáis que estoy loco”.

9/10

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